Jesús R. Sánchez

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Teles MN-190 mm. Cámara DMK-21. Mayo 2011

Los aficionados a la Astronomía en general suelen considerar difícil percibir ténues detalles en la superfície de los planetas que se observan con telescopio. En realidad es bastante complicado llegar a ver ó más aun fotografiar las delicadas estructuras que admiramos en las imágenes de calidad. Éste, es un proceso complejo que comienza poniendo a punto el telescopio, consiguiendo su equilibrio con la temperatura ambiente y un riguroso ajuste óptico. Por otra parte, la atmósfera debe contribuir no sólo con la ausencia de nubes sino también con una gran estabilidad en la masa de aire que debe estar muy poco agitada para poder transmitir sutíles detalles. Por ello, el observador planetario suele estar muy especializado y debe contar con mucha paciencia y sobre todo mucha insistencia hasta conseguir observaciones de calidad.

Clavius. KC-250mm. f/20. W&B Toucam Pro. Marzo 2007

Jesús es uno de los pioneros de la astrofografía amateur en nuestra comunidad. Ha sido testigo de la evolución de técnicas y herramientas en este campo en los últimos 20 años: desde la fotografía química al uso de webcam adaptadas y distintas CCDs. En todas ellas ha implementado estrategias y técnicas personales que le han permitido obtener imágenes de enorme calidad e interés científico.

La utilidad de las observaciones amateur en el siglo XXI

 Aunque el equipo necesario puede ser asequible a muchos aficionados, son muy pocos los verdaderamente interesados en el seguimiento habitual de planetas. Ello se debe a que es necesario un conocimiento de los fenómenos planetarios para poder estudiarlos con el debido interés. Existe una historia documentada al menos durante un siglo del desarrollo de fenómenos en la atmósfera de Júpiter. Resulta de gran interés por la enorme energía y magnitud de los cambios acaecidos en su superficie. Júpiter es para los observadores un contínuo espectáculo porque a pesar de sus violentas perturbaciones mantiene un “escenario” estable que permite una referencia para seguir la evolución. Ello no ocurre en la atmófera de los planetas interiores como la Tierra donde la meteorología es mucho más aleatoria.

Hay algunos observatorios profesionales que realizan un seguimiento habitual de los planetas y por supuesto diversas misiones espaciales han obtenido grandes éxitos. Pero hay que destacar que los bruscos cambios en la atmósfera de los planetas exteriores (Marte, Júpiter y Saturno) requieren una dedicación muy constante y por ello es muy útil la labor de los aficionados.

Los observadores no profesionales recogen imágenes de la superficie de los planetas para remitirlas a los coordinadores y ellos posteriormente elaboran los estudios que en resumen suponen mejorar el conocimiento sobre la meteorología de los planetas más cercanos del Sistema Solar. El excelente nivel de calidad que nos permite el método actual ha elevado el interés de las observaciones hechas por aficionados y por tanto son muy valiosas porque permiten un fiel registro de los detalles y evolución de los mismos.

Existe una pequeña comunidad internacional que está en estrecho contacto a través de correo electrónico y que permite dar una notable agilidad y eficacia al seguimiento de fenómenos en los planetas estudiados. La alta dispersión geográfica en varios continentes permite sortear las adversidades de la climatología y hacer un seguimiento muy fiel gracias a la aportación de un grupo reducido pero muy tenaz que aprovecha cualquier ocasión para observar.

Hay diversas entidades que habitualmente mantienen programas de investigación y seguimiento de planetas. En Europa tenemos la sección Júpiter de la British Astronomical Association que es dirigida por el gran experto John H. Rogers. Es tal vez la mayor autoridad actualmente en el conocimiento de este planeta. En América destaca la ALPO que es una veterana asociación de observadores que realiza estudios muy detallados sobre los planetas y la Luna y son publicados en su boletín “Strolling Astronomer”.

 El International Outer Planets Watches una organización informal en la que participan universidades norteamericanas y europeas. Uno de sus fines es servir de soporte a las observaciones del Telescopio espacial y de las sondas interplanetarias de la NASA. Allí se recogen imágenes de todos los aficionados que deseen colaborar. El coordinador del programa principal del IOPW es el profesor Agustín Sánchez-Lavega (Univ. del País Vasco). Sus estudios sobre la atmósfera de Saturno y Júpiter son el referente mundial en dicho tema. Su equipo tiene el privilegio de usar el telescopio espacial Hubble para observaciones de planetas.

En Alemania, Hans-Jörg Mettig mantiene un ambicioso proyecto de seguimiento de las posiciones de los detalles en la superfície de Júpiter. Realiza una ingente labor de medida sobre miles de imágenes de todos los observadores. Su labor tiene una importante trascendencia científica.

Trayectoria personal y resultados

Jesús comienza su andadura en el campo de la observación planetaria hacia 1976 en los programas que se coordinaban en la Agrupación Astronómica de Sabadell. Tuvieron notable éxito entre observadores de muy diversos puntos de España. Lógicamente por entonces todavía se registraban casi todas las observaciones mediante dibujos y método visual. Sólo algunos expertos conseguían fotografías de la suficiente calidad.

Posteriormente cuando aparecieron las primeras cámaras CCD, en los años 90 colaboró en el estudio de imágenes planetarias que se realizaron por el Grupo de Estudios Astronómicos (GEA) que lidera el gran experto Josep Mª Gómez Forrellad. Este grupo mantuvo una intensa labor de seguimiento durante varios años y cosecharon éxitos de interés.

 Tras varios años ya de actividad ininterrumpida e intensa Jesús ha depurado bastante el método con la ayuda de otros observadores de distintos países y continentes. La calidad de sus imágenes se basa fundamentalmente en su extenso conocimiento sobre la observación planetaria y el esfuerzo necesario para perseverar hasta lograr los resultados deseados. Es también una labor muy especializada y por tanto ha tenido que abandonar otros proyectos de observación en diversos campos astronómicos para dedicarme en exclusiva a los planetas. No obstante son igualmente destacados sus trabajos de cielo profundo.

Jesús realiza sus observaciones tanto desde Córdoba capital como en Pozoblanco (80 kms. al norte) donde dispone de un pequeño observatorio de techo abierto, obteniendo resultados muy similares en ambas localizaciones.

Fuente: Jesús R. Sánchez

 

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