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Johannes Kepler, la armonía del mundo

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Modelo geométrico del Sistema Solar propuesto por Kepler en su obra Mysterium Cosmographicum

Modelo geométrico del Sistema Solar propuesto por Kepler en su obra Mysterium Cosmographicum

Por David Galadí Enríquez

Los planetas se mueven alrededor del Sol a lo largo de órbitas con forma de elipse, con el Sol situado en uno de sus focos. Todo lo damos por seguro: que son los planetas los que se mueven, y no el Sol. Que los planetas siguen órbitas definidas por formas geométricas simples. Que esa forma es, al menos en primera aproximación, la de una elipse.

Pero hubo un tiempo en que nada de esto podía darse por supuesto. Es más, quien osara defender algunas de estas afirmaciones ponía en riesgo, como mínimo, su prestigio, probablemente su carrera profesional, y quizá incluso la libertad y la vida.

Johannes Kepler (1571-1630) encarna por sí solo todas las contradicciones de un tiempo turbulento en lo político, lo científico y lo espiritual. Lo persiguieron católicos y protestantes, pero no cedió en lo que consideraba principios irrenunciables de su fe religiosa. Lo denostaron copernicanos y tolemaicos, pero su fidelidad inquebrantable a los hechos observados lo llevó a poner el firmamento patas arriba, hasta descubrir que los cielos muestran una armonía perfecta en curvas que, como las elipses, hasta entonces todo el mundo había considerado imperfectas. Fue heraldo de lo nuevo (la óptica, el magnetismo, la ciencia ficción, los logaritmos) en una época de cambio. Hijo de una mujer acusada de brujería, dio a luz él mismo las leyes de la ciencia nueva de los cielos. Del mito al logos. Del prejuicio de los círculos perfectos a la astrofísica.

Cráter Kepler en la Luna, 8.1º N, 38.0º W,  29.49 km

Cráter lunar Kepler, Cráter Kepler en la Luna, 8.1º N, 38.0º W, 29.49 km

Nos gusta Kepler por su fidelidad y su rigor. Por su combinación, que hoy se nos antoja inverosímil, de alucinante especulación desbocada y hallazgos científicos sólidos. Nos encanta por el atractivo de su torbellino intelectual, hecho de matemáticas, física, música, religión, inspiraciones, decepciones y perlas enterradas entre montones de barro. Por su latín tardío y por su alemán temprano. Por su miopía y por su larga vista. Porque no hay una tumba con su nombre y, para honrarlo, solo cabe levantar el ramo de flores hacia el firmamento.

 

Obras literarias sobre Johannes Kepler:

John Banville, Kepler, Edhasa (2004). ISBN: 978-84-350-1589-9

Enrique Joven, El castillo de las estrellas, Roca Editorial (2007), ISBN: 978-84-96544-94-9

Eduardo Battaner, Kepler: tragicomedia en cuatro actitos, Universidad de Granada (2014). ISBN: 978-84-338-5647-0

Biografías:

Juan Luis García Hourcade, Copérnico y Kepler: la rebelión de los astrónomos, Nivola (2009). ISBN: 978-84-92493-32-6

Max Caspar, Kepler, Acento Editorial (2003). ISBN: 978-84-483-0748-6

Arthur Koestler, Los sonámbulos (2 volúmenes), Salvat Editores (1994). ISBN: 978-84-345-8949-0, 978-84-345-8950-6

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