¿Qué es una estrella fugaz? ¿De verdad se caen las estrellas?

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Las estrellas no se caen. En este caso, como en muchísimos otros en astronomía, las palabras no describen exactamente el concepto al que se refieren y deben tomarse con precaución. Una estrella enana no es enana en absoluto (¡el enorme Sol es una enana!), una nebulosa planetaria no tiene absolutamente nada que ver con los planetas… y una estrella fugaz no es, ni de lejos, una estrella ni nada que se le parezca.

FugacesBólido sobre el observatorio de La Hita, 13 abril 2013. Leonor Ana Hernández

El medio interplanetario, el espacio entre los planetas, está repleto de material pulverulento, objetos llamados meteoroides con tamaños que van desde unas decenas de metros hasta dimensiones microscópicas, como partículas de polvo. Parte de estos meteoroides más pequeños proceden de colisiones entre asteroides, o bien son restos dejados por el camino por las colas de los cometas.

Los meteoroides, grandes o pequeños, se mueven por el espacio con velocidades gigantescas, que en el entorno de la Tierra alcanzan fácilmente los 50 km/s, o incluso más. Cuando un meteoroide choca con la Tierra, incluso la atmósfera de nuestro planeta supone un obstáculo formidable, dada la velocidad relativa tan elevada: en esas condiciones, la fricción entre el meteoroide y el aire libera una cantidad de calor enorme que volatiliza en una fracción de segundo el cuerpo sólido, que se vaporiza en un destello de luz: eso es una estrella fugaz.

Las estrellas fugaces habituales se deben a meteoroides muy pequeños, del tamaño de un grano de arena, o incluso menores. Los meteoroides algo mayores son mucho más raros y dan lugar a estrellas fugaces de brillo excepcional, que reciben el nombre de bólidos y que en ocasiones van acompañadas incluso de ruidos, explosiones y otros efectos.

Enviada por Mamen (Córdoba)

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